Breve Resumen
El video explora la desesperación desde una perspectiva filosófica y teológica, basándose en la obra de Kierkegaard "La enfermedad mortal". Se examinan las tres formas de desesperación, la naturaleza del yo y el espíritu, y la importancia del sufrimiento y la desesperación en la búsqueda de la verdadera felicidad y la identidad.
- La desesperación es una enfermedad del espíritu que puede manifestarse de tres maneras: ignorar el yo, no querer ser uno mismo, y querer ser uno mismo.
- El yo se define como una relación que se relaciona consigo misma, una síntesis de infinitud y finitud.
- El sufrimiento y la desesperación, aunque dolorosos, son esenciales para el crecimiento espiritual y la autenticidad.
La Desesperación y el Yo [0:00]
La desesperación se presenta como una enfermedad del espíritu, inherente al yo, manifestándose en tres formas: la ignorancia del propio yo, el rechazo a ser uno mismo y el deseo de ser uno mismo. El espíritu se define como el yo, una relación que se relaciona consigo misma, permitiendo la autoconciencia. El ser humano es una síntesis de elementos opuestos como infinitud y finitud, temporalidad y eternidad, libertad y necesidad. El yo emerge cuando esta relación entre opuestos se vuelve consciente de sí misma, diferenciándose de una simple relación entre el alma y el cuerpo.
Introducción a Kierkegaard y "La Enfermedad Mortal" [3:28]
El video introduce la obra "La enfermedad mortal" de Kierkegaard, también conocida como "Tratado sobre la desesperación", destacando su importancia en la filosofía existencialista. Kierkegaard, considerado el padre de esta corriente, influyó en figuras como Heidegger, Sartre y Camus. El autor explica que Kierkegaard a menudo utilizaba pseudónimos, como "Anticlimacus" en esta obra, para explorar diferentes perspectivas filosóficas: estética, ética y religiosa.
Prólogo: Edificación y Rigor Científico [7:20]
El prólogo de la obra plantea la relación entre edificación espiritual y rigor científico, argumentando que toda exposición cristiana debe ser edificante y reflejar una preocupación por la vida. Se menciona que el heroísmo cristiano implica atreverse a ser uno mismo, un concepto que Jung retomaría al hablar del "sí mismo" como arquetipo de liberación. Kierkegaard se distancia de la disolución del individuo en un absoluto abstracto, como propone Hegel, y enfatiza la importancia del hombre concreto.
Seriedad y Conocimiento Cristiano [12:10]
El conocimiento cristiano debe ser intrínsecamente preocupado y serio, contrastando con la frialdad de la ciencia. La seriedad en la vida, ejemplificada con un poema de Antonio Machado sobre la gravedad de la muerte, es esencial para el héroe de la fe. Kierkegaard busca penetrar en lo profundo y trascender lo eterno. La desesperación es considerada una enfermedad, no una medicina, y su curación se encuentra en abrazar la propia desesperación y sufrimiento.
La Enfermedad No Mortal y la Gloria de Dios [19:14]
Se analiza un pasaje del Evangelio de Juan sobre la enfermedad de Lázaro, interpretando que, aunque Lázaro murió, su enfermedad no era mortal porque Cristo lo resucitó. Esto simboliza que la muerte, desde una perspectiva cristiana, es un episodio en la vida eterna y que la verdadera esperanza reside en Cristo. Nietzsche afirma la vida radicalmente, pero Kierkegaard lo hace a través de la trascendencia y la muerte, encontrando vida en la desesperación y felicidad en el sufrimiento.
La Miseria del Hombre y la Enfermedad Mortal [26:39]
El cristianismo revela una miseria que el hombre natural ignora: la enfermedad mortal. Mientras que el hombre mundano se preocupa por cosas como la casa, el auto o la familia, el cristiano se enfoca en escapar del juicio de Dios. La distancia entre el hombre natural y el cristiano es comparable a la que existe entre un niño y un adulto. El cristiano, a diferencia del pagano que adora ídolos, debe conocer y temer lo verdaderamente horrible para encontrar ánimo.
La Desesperación como Enfermedad del Espíritu [37:26]
Se profundiza en la definición de la desesperación como una enfermedad del espíritu, que se manifiesta en tres formas: ignorar el propio yo, no querer ser uno mismo y querer ser uno mismo. El yo se define como una relación que se relaciona consigo misma, una síntesis de infinitud y finitud. Nietzsche y Kierkegaard son comparados, con el primero buscando el superhombre y el segundo, el soldado de la fe.
Posibilidad y Realidad de la Desesperación [48:25]
La angustia se describe como el vértigo de la libertad y la desesperación como el vértigo de la identidad. Se enfatiza la importancia de hacerse cargo de las propias decisiones y de lo que se ha hecho con uno mismo. La desesperación puede ser una ventaja en un sentido abstracto, ya que es la posibilidad del hombre sobre el bruto. Sin embargo, estar desesperado es una desgracia. Solo enfrentando y asumiendo el sufrimiento se puede alcanzar la verdadera felicidad.
La Desesperación del Cristiano y la Voluntad de Dios [55:15]
Se cita a Pablo en Romanos 7:24, expresando su desesperación por no poder hacer el bien que quiere y haciendo el mal que no quiere. Esta es la enfermedad mortal del cristiano, que no tiene que ver con posesiones materiales, sino con la lucha interna entre la voluntad y el pecado. La muerte es la posibilidad de todas las posibilidades, pero también la que las hace imposibles. No estar desesperado implica eliminar constantemente la posibilidad de estarlo.
La Síntesis y la Discordancia [1:03:11]
La desesperación es una discordancia en una síntesis, pero la síntesis en sí misma no es la discordancia, sino la posibilidad de ella. La desesperación radica en el hombre mismo, y si el hombre no fuera una síntesis, no podría desesperar. La desesperación surge de la relación en que la síntesis se relaciona consigo misma, mientras que Dios deja al hombre libre.
Vértigo y Libertad [1:05:35]
Se menciona el concepto de vértigo en Sartre, relacionado con la libertad. El hombre auténtico decide y asume la responsabilidad de sus decisiones, mientras que el inauténtico evita decidir. Se ilustra con un ejemplo de Sartre sobre un joven marxista que debe matar a un amigo, mostrando que incluso en la tortura, uno decide libremente hasta cuándo resistir.
Abrazar el Dolor y la Felicidad Auténtica [1:07:51]
Abrazar el dolor implica integrarlo en la personalidad, fortaleciéndola. El dolor produce paciencia, entereza y esperanza. El cristiano no busca el sufrimiento, pero lo acepta y se goza en él. Se contrapone esta actitud a la "felicidad naif" que se encuentra en las redes sociales, que esconde desilusión y sufrimiento. La verdadera felicidad se encuentra en aceptar la humillación y el dolor, como hizo Jesucristo.
El Dolor y el Sentido de la Vida [1:14:55]
El dolor es inevitable y esencial para el crecimiento personal. Amar implica dar a otros lo que hemos encontrado en nosotros mismos. El hombre es valioso porque puede amar, perdonar y decir la verdad en medio de la adversidad. Asumir el dolor, la angustia y la desesperación es el camino hacia la autenticidad y la verdadera felicidad, en contraste con la felicidad superficial que vende la psicología barata y el capitalismo.